Cien Palabras ha cumplido 10 años. Gracias a todos.

Parece mentira. Hace diez años empece a escribir estos pequeños cuentos, y cree esta página para darlos a conocer. Al principio la intención era escribir uno cada día, pero al final la cosa se fue espaciando, lo que me remuerde la conciencia, pero que le vamos a hacer...

Os digo de verdad que intentaré ser más constante. Pero la voluntad es débil. Así que, como oí una vez: "No puedo aseguraros que lo intente, pero os aseguro que intentaré intentarlo."

Muchas, muchas gracias a todos. Gracias por leerme y, un poquito, por entenderme.


Jordi Cebrián


Éstos son mis cuentos de Cien Palabras.


Ocupan eso, 100 palabras exactas, sin contar el título.

Leed uno.
Despues otro.
Despacio, sin prisa.
Hay muchos, centenares de ellos.
Para sonreir, para reflexionar, para estremecerse...
Teneis tiempo, volved cuando querais.

20 mayo, 2011

Plazas llenas de gente

Las plazas siguen llenas de gente. Intolerable, claro. Pero las palomas mensajeras vuelan libres de balcón a balcón. ”Quienes llenan el espacio público son distintos entre si, tienen consignas diversas, piensan distinto unos de otros”, cuentan con horror los pregoneros. Ministros, emperadores y aspirantes al trono intercambian culpas, sin saber a quien pertenece toda esa gente, y en el fondo todos desean salir también a la calle, haciendo ver que ellos también son diferentes de los demás, de los suyos, e incluso de si mismos si es necesario. Pero no se atreven. Las plazas siguen llenas de gente. Intolerable, claro.

03 noviembre, 2010

Miercoles

Es el día más inexistente, demasiado lejos del domingo como para propiciar melancolías, y demasiado lejos del sábado para acarrear esperanzas. Por eso muchas veces los miércoles desaparecen, dejan de existir, y la gente sin saberlo se ha comido un día, y tienen la sensación de que la semana ha sido corta. Los jefes de estado procuran no llamarse, pues saben que en otro país podría ser ya jueves, y se podría liar. Hay pueblos remotos a los que no puede llegarse en miércoles, pues no están, desaparecen ese día, y hasta las carreteras que llevan hasta ellos resultan inútiles.

02 noviembre, 2010

Martes

No es casualidad que su nombre provenga del dios de la guerra. El martes es día de armas airadas, el día en que las enemistades brotan, y en que las amistades mueren. Si uno es herido en martes con un cuchillo, es más difícil sanar, y la sangre derramada demanda de otras sangres y otras heridas. Si los jefes de estado se llaman ese día, se liará seguro. En algunas ciudades, si dos hombres se pelean siendo martes, nadie debe estorbarles: les rodearán y animarán gritando a su favorito, y dejarán que la fuerza y el coraje decidan el final.

01 noviembre, 2010

Lunes

Quedó atrás el fin se semana, otra vez la rutina, el despertarse pronto, el arrancarse con la ducha los restos de las pesadillas adheridas, el desayuno que no sabe a nada porque aún no somos nosotros. Ese día gris en el que el trabajo no avanza. Los ladrones no roban en lunes, pues saben que empleados y clientes estarán de mal humor. Los jefes de estado procuran no llamarse, para no liarla. En algunos países los lunes se consiente que la gente hable mal de los demás, e incluso se considera de mal tono ofenderse si ese día te insultan.

31 octubre, 2010

Domingo

El peligro mayor de los domingos es creer que existen de verdad, pues todo en el domingo es sueño y es ficción. Los feligreses en la iglesia son marineros borrachos, tirados en los muelles, soñando su redención. El cura es sólo el sueño de un loco intoxicado. Los jefes de estado sueñan que ya no son culpables, y que pueden sonreír. Hay culturas que saben desde siempre que el domingo sólo puede soñarse, y por eso las noches del sábado las pasan bailando de modo ritual, y embriagándose, preparando un buen sueño, y protegiéndose de las pesadillas.

30 octubre, 2010

Sabado

Es el día en que se enfrentan las religiones, aprovechado para tramar planes por quienes no lo creen sagrado, en curiosa simetría con el domingo, en que pasa lo contrario. Los sábados son los días en que acontecen las crisis de fe, y será un sábado cuando el sumo pontífice abrace el ateísmo. Hay religiones que prohíben trabajar ese día, en tanto que otras prohíben descansar, y hay ciudades donde es obligatorio abandonar la ciudad durante el sábado, para evitar precisamente ese tipo de discusiones, y fuera de los límites de la ciudad, que cada uno haga lo que quiera.

29 octubre, 2010

Viernes

El viernes nos aboca al fin de semana, y toma de él su energía y su esperanza. Es un día de trámite, en el que los jefes de estado no se llaman mas que para intercambiarse teléfonos o hablar de trivialidades. Los viernes, además, se suele dormir poco, pese al cansancio acumulado. Hay ciudades que prohíben totalmente que se duerma los viernes, y la policía municipal persigue muy en serio a los incívicos que se sientan en los bancos a dar cabezadas, y los ayuntamientos se encargan de que los vecinos, en sus casas, tampoco puedan dormir, pues es viernes.

28 octubre, 2010

Jueves

Día de invenciones, sueños, ideas buscando ser plasmadas. Los planes para el fin de semana son su expresión más vulgar, pero quien conoce la fuerza del jueves procura poner excusas para no ir a trabajar, y se encierra en casa para escribir aquellas historias que lo atormentan, o construye con tizas de colores mundos imposibles en el asfalto, o danza bajo la lluvia, pues es jueves. Los jefes de estado no se llaman, ocupados en inventar utopías. Y hay lugares donde los jueves el trabajo se paraliza por completo, y por un día todos son poetas, o místicos, o actores.

26 agosto, 2010

Leer a media tarde

Estás sentado, leyendo esto, pero el sueño te vence, y al despertar levantas la cabeza y te golpeas contra la tapa del ataúd, todo está oscuro, apenas sitio para doblar un poco las rodillas, descubres que es real y el miedo te golpea el pecho y cuando puedes volver a respirar gritas y nadie responde, y temes quedarte allí hasta morir de sed, de asfixia, de dolor, de horror, pero entonces despiertas, te recuperas, dejas atrás la pesadilla, ya sin sueño prosigues la lectura, no miras a tu espalda, no ves la mano con el pañuelo, el cloroformo, el sueño.

11 mayo, 2010

Leer y escribir

Aprenden a leer de muy pequeños, y escriben pronto, con letras precisas y claras.
Leen entonces libros antiguos, y extraen orgullos y certezas.
Escriben cartas largas, repletas de evocaciones, que sus familias leen, honrados de tenerles tan lejos, aprendiendo.
Se hacen expertos en palabras, las buenas y las malas, las que deben repetirse y las que no pueden pronunciarse.
Escriben los nombres de sus dioses y queman papeles con falsos dioses que otros escribieron.
Leen los Textos, de los que nadie puede escribir.
Y escriben en su frente la Palabra, antes de inmolarse en la plaza, en día de mercado.

10 mayo, 2010

Miedo a escribir

Tanto tiempo sin escribir. Tantas veces intentándolo. Tan extraño presentir que la imaginación tiene tuberías que pierden, que las imágenes llegan turbias y borrosas. Acaso está todo dicho, acaso no quedan cuentos por contar, la ficción y lo real fundidos ya en pantallas tridimensionales. Y también la vergüenza de saber que cada pequeña historia estaría mejor contada de otro modo, con otras proporciones. El miedo a salir ahí fuera con algo vulgar, que no mejore el silencio ni el monitor en blanco. Y ponerme a prueba, soñar a hombres perderse en ciudades extrañas, buscando verdades, sabiendo que morirán o matarán.

19 marzo, 2010

21 febrero, 2010

Palabras de poder

Llegan pajaros negros. Llueve sangre. El viento grita rencores y rabia. Son trece palabras ya, y si lo he escrito bien las tres primeras frases deben resonar aún en tu cerebro. Vuélvelas a leer. Eso es. Y apaga tu sonrisa, siente la desolación de un paisaje donde todo color se difumina. Cincuenta y cuatro palabras. ¿Ves que el tiempo termina, que el polvo cubre lo hermoso, que el sol quema lo bello?. Es el poder y fuerza de los signos: grabar a fuego en tu piel lo terrible y oscuro, sin que sepas jamás que hay detrás del cien.

01 noviembre, 2009

Instrucciones para mi entierro

No habrá oraciones en mi entierro, sólo los salmos antiguos que adjunto a esta carta. No habrá plegarias, pero podrán venir los reyes y los sacerdotes a llorar por mi. Quiero un panteón de mármol, sin imágenes ni inscripciones, con mi tumba en el centro. Quiero canciones cuando llegue el invierno. Quiero olor de incienso, con aroma de almizcle. Quiero 13 velas a mi alrededor, siempre ardiendo. Quiero las más hermosas doncellas del templo velando mi féretro, que se turnen para que en mi panteón siempre haya alguna virgen. Y la tapa debe abrirse desde dentro, para cuando tenga hambre.

29 octubre, 2009

Errores informáticos

Algo se estropeo en el ordenador central, y la realidad empezó a resquebrajarse. La gente dejó de temer a las verdades, ya no se conformaban con mentiras nuevas, aunque se las explicaran con convicción y carisma. Desaparecieron banderas y totems, y el mundo buscó caminos nuevos, alejados de dioses y promesas póstumas. Los puritanos dejaron de reconcomerse por la felicidad ajena, y los sacerdotes confesaron sus mentiras. Se dejaba crecer a los niños aprendiendo de la libertad y el miedo. Hasta que los técnicos corrigieron el error, recuperaron el estado anterior, y todo fue de nuevo como debe ser.

26 octubre, 2009

La gripe equina

Cuando apareció la gripe equina se dejó de hablar de la gripe ratonil, igual que ésta había sustituido a la porcina en los titulares; y como, antes, la porcina sustituyó a la aviar. Ahora ya no sólo recomiendan el uso de mascarillas, sino también unas pulseras magnéticas que fabrica el cuñado del presidente. Pero la gente ya no tiene tanto miedo al contagio como antes: hace muchos años que nadie sale de casa, por si acaso, y los contactos se limitan al ciberespacio. Las calles están vacías, pero por televisión insisten que no nos confiemos y llevemos todos las pulseras.

23 octubre, 2009

Después de la ciudad


Los últimos habitantes marcan las paredes con figuras de dioses sanguinarios, para ahuyentar a las fieras de metal; queman las casas vacías, para que no las habiten monstruos; y se reunen junto al fuego, para cantar historias de cuando existía la ciudad, en otra era, antes de que excavadoras arrasaran hogares, iglesias y prostíbulos, y alzaran en su lugar locales de diseño. Acorralados, algunos resistieron ocultos en túneles y bóvedas, y por las noches atacaban a los guardianes y derruían lo edificado durante el día, hasta que nadie más quiso construir allí, temerosos de cuchillos y hachas, y crueles divinidades.

(Este relato está inspirado en una fotografía de Lapicero)

19 junio, 2009

Técnicas de management

En mi empresa contrataron unos consultores carísimos, así que ahora a los grupos de gente les llamamos clusters, a las bombillas lightbulbs, y a los papeles, sheet of paper, aunque esto último no todos lo pronunciamos bien. Parece ser que llamar a las cosas en inglés hace que se rinda más. Si a escribir cosas en papel de embalar le llamamos brown paper technique, la productividad se dispara. Y llamar al jefe, boss, quieras que no, impone respeto. Pero acabo de recibir una carta, del human management resources, donde se me indica en perfecto castellano que estoy despedido, por bocazas.

29 mayo, 2009

Haiku vampírico

Nota aclaratoria: Este cuento es una excepción a una de mis normas. Siempre he pretendido que mis cuentos de cien palabras, o las colaboraciones que me llegan, sean en forma de prosa, sin aceptar el verso.

Este cuento está formado por 10 haikus. Como sabeis, un haiku es una forma poética de origen japones, consistente en tres versos con 5,7 y 5 silabas cada uno, sin rimar. Me pareció un reto interesante utilizar esta estructura para narrar una historia, simple, pero con su planteamiento, su nudo, y su desenlace, y por supuesto de cien palabras exactas. Si sois puristas y quereis repasar la métrica, tened en cuenta las sinalefas y demás. Este es el resultado del experimento.


¡Pobres vampiros!
Hambre, y luz que quema.
Sueñan de día.

La ve de lejos,
Y se acerca a ella
Quiere atacarla.

Sola en la noche,
Sin luz. Frio y miedo.
Nadie la espera.

Ella no grita.
El la abraza fuerte.
Besa su cuello.

No es nuevo en eso,
ni ella la primera
a la que mate.

No tiene prisa.
Primero el deseo,
luego la muerte.

Ella esta quieta,
muda, sin defenderse.
El se sorprende.

Toda victima
Chilla, o pide perdón,
O lloriquea.

Mira sus ojos,
Ella también le mira,
Y le sonríe.

¡Pobres vampiros!
Ella tenía hambre.
Ahora ya no.

27 mayo, 2009

Maneras de hacer

Abro la puerta y los muertos están allí, esperándome. Uno a uno les dibujo en la frente el signo que aprendí hace tiempo, cuando los continentes tenían otras formas. Les doy órdenes, observo sus miradas vacías y sus colmillos amenazadores. Finalmente les enseño la fotografía. Salen fuera, a la oscuridad.
Se que no es bonito, ni caballeroso, ni acorde con los días que hemos disfrutado, pero la vida no es justa, ni la muerte. Habría sin duda mejores maneras de dejarlo, pero al fin y al cabo tú tampoco eres humana. Miro la foto y sé que te encontrarán, querida.

25 mayo, 2009

Comadreja en casa

Una amiga mía se compró una comadreja, que resultó ser muy caprichosa. El bicho no quiere estar en la jaula, así que campa a sus anchas todo el día. Tampoco quiere comida de lata, sino sólo refinados guisos, y se enfada si la comida no está a tiempo. No muerde, pero enseña los dientes a la mínima. Cuando ella llega del trabajo, las botellas de licor están vacías, y la comadreja duerme en el sofá, con la tele encendida, toda la casa sucia y revuelta. Y ya lleva días insistiéndole en que el piso esté a nombre de los dos.

15 mayo, 2009

Por una palabra

Escribí un cuento de cien palabras perfecto. La gente lo leía con avidez, y lo enviaban entusiasmados a sus amigos. Me llamaron para hablar sobre el cuento en la tele, y desde Hollywood querían adaptarlo. Entonces alguién descubrió que había escrito "porque", en vez de "por qué", así que ahora sobraba una palabra. Pero quitar cualquiera de ellas desmontaba el delicado mecanismo de relojería que había conseguido construir. Finalmente eliminé un artículo, pero ya no es lo mismo. Los críticos literarios me ignoran, han cancelado el programa al que tenía que ir, y Scorsese ya no me coge el telefono.

13 mayo, 2009

Gas en el avión

“Dentro de unos minutos iniciaremos el aterrizaje. Las autoridades locales nos obligan a llenar la cabina de un gas totalmente inocuo, a través de los conductos de ventilación. Procederemos en breve.” Nadie pareció inmutarse, ni cuando empezó a salir un vapor verde de las rejillas del suelo. Viéndome inquieto, el pasajero sentado junto a mi me tranqulizó: “Ellos saben por qué lo hacen, no se preocupe. No lo harían sin tener un buen motivo”. Al poco rato, las azafatas salieron de la cabina de los pilotos, y todas llevaban mascaras antigás, pero entonces a mi ya no me importaba nada.

14 octubre, 2008

Inyección de liquidez

Como ya nadie compraba ni vendía acciones, diseñaron un programa que diera cada día las cotizaciones de forma aleatoria. Así, a veces los valores subían o bajaban siempre de manera inexplicable, es decir, como antes. Algunos años más tarde, con el público acostumbrado al simulador, alguien se atrevió por fin a gastarse 12 euros de su propio bolsillo para comprar acciones, y tal inyección de liquidez despertó entre los especuladores una euforia incontrolable. Empezaron a emerger fortunas insospechadas desde las Islas Caimán y lugares parecidos. Y tantas acciones se compraron que pudieron desactivar el programa, aunque guardaron copia de seguridad.

10 octubre, 2008

El culpable de la crisis

Hace algún tiempo, cuando las cosas iban bien, entré en Internet aconsejado por un amigo para hacer algunas inversiones en bolsa. Empecé comprando algunos valores y un par de warrants, sea lo que sea eso. Pero luego me fui animando y, sin darme cuenta, le di a un botón que no era. De repente vi en los indicadores que caía la bolsa de Tokio. Intenté darle al ‘deshacer’, pero hice algo mal y cayó Wall Street. Intentando arreglarlo dejé sin fondos a algunos bancos. Cuando ví la que había liado, cerré el ordenador y disimulé.

07 octubre, 2008

Dinero para el banco

Me llamaron del banco para ver si les podía dejar algo de dinero, que iban muy justos. Les dije la verdad, que en ese momento no me iba nada bien, y que incluso había tenido que malvender la consola del niño. “Va, venga, danos algo, que más vale pedir que robar...”, me insistió el director, un tipo muy majo. Al final me llegó al corazón, y cedí. “Tranquilo, que en cuanto la cosa mejore te lo devolvemos... Ya verás como todos salimos ganando”. El dinero lo doy por perdido, pero me queda la conciencia de haber hecho una buena obra.

29 septiembre, 2008

Ingeniería financiera

(Publiqué este cuento el 14 mayo de 2002. Creo que en estos días recobra actualidad.)


Dicen que hubo un hombre que hizo una gran fortuna. Le aconsejaron recurrir a la ingeniería financiera, así que puso su dinero en paraísos offshore, a través de sociedades interpuestas y mediante seguros de prima única, débitos de interés diferido y ponderables de alto valor a nombre de terceros. Lo transfirió todo a una cuenta numerada que, a su vez, vinculaba los valores con los índices promediados de los fondos opacos. Cuando necesitó dinero, intentó recordar cómo era todo, pero se hizo un lío. Aún sigue la fortuna perdida en el laberinto financiero, y cómo me lo contaron lo cuento.

16 septiembre, 2008

Más allá del muro


Las chimeneas siempre han existido, y nadie recuerda cielos sin humo. No se sabe qué se hace, ni quién trabaja allí. Los chavales intentan saltar los muros, pues está prohibido. Y aunque pocos se aventuran más allá, siempre alguno se atreve a subir la verja, a esquivar los alambres como navajas, y llega al otro lado. Nadie le vuelve a ver, claro está, pero eso no impedirá que otros quieran repetir. Los ancianos aseguran que los muros no son para prohibir entrar, sino para no dejar salir, pero nadie se atreve a asegurar si ellos están dentro o están fuera.


(Este relato está inspirado en una fotografía de Lapicero)

Tras el silencio, las palabras

El anciano llevaba tiempo sin contar cuentos. No por falta de ideas, que llenaban como siempre su cabeza de un caos ingobernable. No era falta de tiempo, pues los días seguían repletos de los mismos minutos. Era miedo a que las palabras no acudieran a la llamada, temerosas de quedar expuestas en toda su desnudez para ser observadas y juzgadas. Miedo a repetirse, o a contar el cuento último, el que hará innecesarios todos los demás. Y miedo a que cien palabras no encontraran su historia, aunque fuera el relato tantas veces contado de un anciano escritor que teme escribir.

02 mayo, 2008

La Muerte está triste

Encargaron una consultoría para mejorar el rendimiento de la Muerte, pues sus metodologías eran antiguas, y llevaban tiempo sin renovarse. Le pidieron que cambiara el vestuario y se encorbatara, que sustituyera la antigua guadaña por un maletín discreto repleto de armas, venenos e ideas dañinas. Instauraron protocolos y procedimientos burocráticos, y la Muerte se iba deprimiendo, sentada en un rincón sin poder matar a nadie porque faltaba un papel, o un permiso, o por no haberlo planificado con tiempo. Pero, no se sabe cómo, a los consultores que llevaban el tema les cayó encima un piano y nadie quiso sustituirles.


(Este relato está inspirado en la fotografía de Lapicero)

16 abril, 2008

Las mariposas sólo viven un día

Recorría la ciudad de madrugada buscando muros tristes en los que crecieran plantas trepadoras, y dibujaba en ellos un par de mariposas de colores, de perfección exquisita, que parecían revolotear entre las piedras y la vegetación. Muchos pasaban sin verlas, presurosos por llegar a sus casas o despachos, donde no están permitidos los lápices de colores. Otros se detenían a mirarlas, y sonreían, y esa pequeña alegría les acompañaba en su camino. Y enseguida llegaba la brigada municipal, luchando por mantener la ciudad bonita, y bajaban de sus furgonetas, y con dos brochazos de pintura gris mataban a las mariposas.



(Este relato está inspirado en las fotografías de K. R. Celma)

28 enero, 2008

El agujero

Él y su mujer fueron a vivir a la montaña hacía un par de años, y no volverían a la ciudad por nada. Una casa de madera en medio del bosque, cerca de un lago precioso, y mucho tiempo libre para dedicarlo a sus aficiones. Mientras paseaba solo, oyó unos gritos de auxilio, y corrió hacia allí. Un excursionista había caído en un agujero profundo, medio oculto entre hierbas, y no podía salir. "Espere", le dijo, "voy a buscar ayuda."
Al verle llegar, su mujer vió la alegría en su rostro, y sonrió. "Otro más", dijo él, cogiendo la escopeta.

17 enero, 2008

Magia en la oficina

En mi empresa hay muchos ingenieros, y gente muy lista. Pero cuando los problemas son realmente importantes desde gerencia llaman a un prestigioso chamán africano, con 20 años de experiencia en la alta magia espiritual. Entre danzas, humos y ungüentos, dicta las directrices estratégicas, nos las deja grabadas en un hueso y a nosotros sólo nos queda implementarlas. Hay quien se mosquea, y va a quejarse, molesto porque se haga más caso a un hechicero en taparrabos que a los técnicos de la casa. Pero cuando ve al jefe de personal jugando con muñequitos y agujas, acaba por dejarlo correr.

17 diciembre, 2007

Espacios de trabajo

Desde que reestructuraron los espacios de trabajo de mi oficina, han desaparecido dos personas, una chica muy maja, y un becario. En los planos constan sus cubículos, así que un comité de expertos cartográficos está analizándolos para localizarles. Ellos contestan los correos electrónicos, cuentan que están tras unos armarios y unas mamparas, pero como todas son iguales no ayuda. A veces alguien cree oírles, pero es difícil saberlo, por el ruido de las impresoras y el aire acondicionado. Al becario ya nos hemos resignado a sustituirlo por otro, pero a la chica nos sabría mal perderla, porque es muy maja.

13 diciembre, 2007

Antes de ir a dormir (The movie)

Esta entrada es una excepción a la norma, pues no se trata de un cuento sino de un bonito corto de animación, realizado por Carolina Escobar, sobre la lectura de de una de mis historias de Cien Palabras. A mi me gusta mucho cómo le ha quedado. Espero que a vosotros también.

Este es el cuento:

Su padre intenta convencerla de que no hay monstruos en el armario, y ella le hace creer que lo comprende, que ya es mayor, que si su padre le muestra que tras las puertas no hay cosas con dientes ni ventosas, dormirá tranquila por la noche, soñando esos sueños inocentes que los adultos creen que las niñas sueñan, y su padre la tapa y le da un beso, y ella espera un poco para levantarse y abrir de nuevo el armario, pues claro que hay monstruos, y debe alimentarlos, pues hambrientos podrían devorar a su padre, que no les ve.

23 noviembre, 2007

Espía por error

Quiso enviar sus fotografías por internet, para que se las imprimieran en forma de libro. Pero se equivocó de página web, y en vez de .es puso .com, así que cuando ya había entrado sus datos personales y enviado las fotos, descubrió que se había alistado a algún servicio de espionaje extranjero. Cuando vinieron a verle dos hombres con gafas oscuras, pidiéndole resultados e información relevante, les contó que todo era un estúpido error. No juegues con nosotros, le dijeron, volveremos mañana. Así que se pasó la noche inventando calumnias sobre sus vecinos, esperanzado en que al menos pagaran bien.

22 noviembre, 2007

Generador de cuentos

Un escritor muy gandul programó su ordenador para que escribiera cuentos de cien palabras al azar, sin tener que pensar por si mismo los argumentos. Éste fue el primer cuento que produjo automáticamente, y él se quedó estupefacto, pues relataba justamente su situación. Pensando que su generador de cuentos predecía el futuro, fue haciéndole crear historias y más historias, pero el resto fueron estúpidos relatos: amores y desamores de gente inventada, que ni siquiera tenían calidad para ser publicados. Y eso que aquí ya se le advertía de que no serviría, y de que debería volver a imaginar. ¡Qué tonto!

07 noviembre, 2007

Demonios en paro

Desde que el Papa declaró que el Infierno era sólo una metáfora, los demonios se quedaron sin trabajo entre calderas y tridentes. Pero como los diablos otra cosa tendrán, pero tontos no son, acabaron todos bien colocados, buscándose la vida en otras ocupaciones. A los que les iba la acción y el ejercicio físico se mezclaban entre los ladrones, o los soldados, o los asesinos a sueldo. Otros preferían jugar con las palabras para convertirlas en venenos, y se hacían locutores de radio, o se dedicaban a la política, o estafaban viejecitas, o se hacían pasar por curas o profetas.

28 octubre, 2007

Peligros de la ciudad (11)

Han abierto las calles de mi ciudad, y de las zanjas emergen tuberías rojas, como intestinos inflamados. Ha llovido, y el barro y la suciedad acaban de componer la imagen de una ciudad muriendo por sus heridas. Los ancianos lo saben, y caminan sin atreverse a mirar los enormes boquetes, las grietas, los cables enredados. Se oye rugir el subsuelo, pero nadie escucha. Hasta las ratas abandonan la ciudad, y los niños las persiguen con palos y piedras. Quienes pueden se encierran en casa; beben, y cantan, y repiten historias de otros días y otras ciudades, y esperan el final.

Raro, raro...

Mi hija y una amiga estaban en casa haciendo un trabajo que les habían encargado en el instituto, referente a no sé qué tortugas que vuelan y tiran bombas, algo contracultural, creo. La cuestión es que, de repente, a su amiga se le empezó a hinchar un dedo, sin picarle ni dolerle, cosa muy rara. Yo sugerí que era psicosomático, sobre todo estando en época de exámenes. Pero justo entonces el dedo se deshinchó, al tiempo que se le hinchaba una oreja a mi hija. Como siempre, todo se arregló apagando el ordenador y volviéndolo a encender. Que raro todo.

25 septiembre, 2007

Historias de carretera (5)

Sabes que algo irá mal cuando entras en el bar de carretera, y te miran de ese modo. No debiste pararte allí, tan lejos de cualquier sitio. Observas sus caras, presuntuosas y despreciativas. Intentas no pensar, y te sientas en la barra, sólo querías beber algo, tantos kilómetros desde el anterior bar. Te sirven tu aguardiente, pero sabes que te han dado el peor, porque te odian. Bajas la mirada, escuchas murmuraciones desde cada mesa, deben hablar de ti, probablemente traman tu muerte. Así que te levantas, disparas contra todos, hasta matarlos, y te vas a buscar el siguiente bar.

07 septiembre, 2007

Bombardeo en fin de semana

Empezaron a caer bombas la tarde del sábado… Es sabido que el país vecino tiene estas cosas, pero muchos llamaron al ministerio para quejarse. Como era sábado solo se podía hablar con un contestador, pero como el domingo no cesaba el bombardeo, los ciudadanos acudieron a la policía municipal. En las ordenanzas contra el civismo no se recogía explícitamente como una falta el arrojar bombas al suelo, aunque si papeles. Pero circular con vehículos no reglamentarios estaba sancionado, así que un par de agentes se pusieron a las puertas de la ciudad, a esperar a los tanques bloc en mano.

06 septiembre, 2007

Peligros de la ciudad (10)

Si visitas los bares del barrio viejo, no dejes de entrar en un curioso local, cercano a las ruinas de la antigua iglesia. Una puerta pequeña parece esconder la entrada. Hay poca luz, y a los clientes les gustan los visitantes nuevos. Charlan con ellos, les cuentan la historia del local, y puede que les inviten a sus bebidas preferidas. Se amable, no muestres tu miedo, pues pueden olerlo. Y cuando notes que la noche se te hace espesa y densa, cuando necesites tu dosis de luz y de día, promételes volver otra noche, y tal vez te dejen salir.

Vida en los túneles

Vive enterrado, cavando agujeros bajo tierra. A veces sale a la superficie, siempre fuera de ciudades y pueblos, y siempre de noche, cuando la luz no puede herir sus ojos delicados. No quiere que le vean los demás, pues sabe que no le entienden, y le temen. Cuando pasa bajo las ciudades tiene que cavar hondo, intentando evitar alcantarillas o sótanos. En ocasiones, sin querer, atraviesa una bóveda acorazada, donde encuentra perlas y diamantes y billetes absurdos. Se queda un rato jugando con aquello, imaginando vidas donde eso importa, y sigue cavando, no sea que le confundan con un ladrón.

28 agosto, 2007

Historias de carretera (4)

He pasado decenas de veces con el coche por esa curva, junto al desfiladero, conduciendo solo, recordando siempre la historia que cuentan sobre una chica que hace autostop por las noches, y que acaba resultando ser el fantasma de una joven que se estrelló en esa curva. Pero a mí nunca me ha ocurrido. Siempre que recojo a alguna joven autoestopista, deseo secretamente que la leyenda sea verdad, y ella esté muerta, pero nunca es así. Tras la trivial conversación, siempre he de ser yo quien le muestre mi auténtico rostro, y lance otra vez el coche por el desfiladero.

25 agosto, 2007

Confrontación política

El presidente y el jefe de la oposición, se lamentan ahora de haber aprobado esa estúpida ley, pero ya no pueden echarse atrás. En su momento pareció un buen sistema para solventar las discrepancias políticas cuando las votaciones no fueran suficientes. Ahora que debe aplicarse, hay gran expectación, y todas las televisiones lo transmitirán en directo. Ambos están en el centro del hemiciclo, ante las miradas atentas de los diputados. Espalda contra espalda, avanzarán ocho pasos cada uno, y podrán girarse y disparar, y dejar claro de una vez quien tiene razón y quien será enterrado con todos los honores.

05 julio, 2007

Historias de carretera (3)

No entiende cómo es posible, pero la carretera parece volver sobre si misma. Sigue adelante, kilómetros y kilómetros sin desvíos ni intersecciones. Y de nuevo el mismo pueblo, las mismas casas, las mismas tiendecitas. No hay indicaciones, y cuando pregunta a un grupo de vecinos, le dan poca información, pues la gente del pueblo, dicen, nunca salen. Recorre de nuevo la carretera, por si ha descuidado alguna salida, oculta tal vez entre árboles, pero no. Al volver a pasar, tal vez por cuarta o quinta vez, ve que ya no queda gente en el pueblo, ya nadie a quien preguntar.

04 julio, 2007

Historias de carretera (2)

Una gasolinera abandonada, ¿por qué no paramos y tomamos fotos?. Esos arbustos, como las películas, mira cómo ruedan. Fíjate, sólo quedan las paredes, los restos de un coche, y esa especie de cobertizo, haz fotos ahí, ven, déjame la cámara, ponte ahí, en ese rincón, junto a esas maderas, estás guapísima, agárrate a esas cuerdas, así, cómo si estuvieras atada, qué suerte ha sido encontrarte, no tener que conducir sólo, otras chicas tendrían miedo, tu en cambio, tan amable, tan confiada, no, no temas, sólo quiero hacerte unas fotos, ¿dónde vas?... ¿quiénes son ellos?, ¿ya les conocías?, no, por favor.

11 junio, 2007

Sirenita enamorada

Como la del cuento, esta sirenita también está enamorada, también pasa horas sobre una roca, el viento ondeando sus cabellos largos, soñando en un amor imposible. Hay anhelos, pasiones, contra las que la naturaleza y el grupo se rebelan; deseos prohibidos. Se zambulle de nuevo, y nada junto a los suyos, sabiendo que nunca la entenderían, que si supieran la verdad la repudiarían y expulsarían del grupo. Sólo es feliz cuando puede escaparse e ir a su encuentro. Y entonces el tiempo parece detenerse, hablando, jugando, riendo, nadando juntas, disimulando un poco, deseando poder amarse sin secretos, las dos sirenitas.

10 junio, 2007

Publicidad engañosa

Desde que se implantaron las leyes contra la publicidad engañosa, la gente se fue volviendo más crédula. Cómo las leyes prohibían mentir, pensaban que todo lo que salía en los anuncios era verdad, y confiaban en sus políticos y en las instituciones financieras. Ni que decir tiene que esa credulidad fue utilizada en beneficio de unos cuantos, que compraron coches nuevos y gastaron montones de dinero en juergas. Así que ahora las tendencias han cambiado, y autorizarán de nuevo la publicidad engañosa, especialmente la dirigida a los niños, a ver si aprenden a no fiarse, y no se vuelven tontos.